viernes, 28 de diciembre de 2018

Año viejo, nueva vida!


Después del invierno frío y oscuro la primavera es muy importante en Holanda, mi país de origen. La primavera significa nueva vida; las hojas vuelven a los árboles y las flores como los tulipanes dan color a los jardines. También significa luz y calor después del invierno. Por ello la gente está alegre, sale a pasear a pie o en bicicleta. El primer día de primavera agradable las terrazas se llenan rápidamente.
La primavera también es la estación de los animales bebés; se puede ver corderitos corriendo felizmente por las praderas en todo el país. Las aves se reúnen con su amor de toda la vida o se preparan para encontrar una nueva pareja. En mayo todas las aves ponen sus huevos, así se dice en Holandés (¡pero en mi idioma rima!¨In mei leggen alle vogels een ei”). Para ello, los machos buscan cada mañana un punto alto, como un techo o copa de un árbol, para cantar y así conquistar a una hembra. ¡Escuchar las canciones de las aves cada mañana te hace sentir aún más alegre! Los machos también cantan en otoño, después de la reproducción. Sin embargo, se descubrió que en esa época lo hacen simplemente porque disfrutan hacerlo, lo que se muestra en la producción elevada de opioides (químicos de la auto recompensa), pero eso es otra historia…

Petirrojo cantando en la primavera

En los trópicos la época de la reproducción no es tan marcada. Muchas aves se reproducen a lo largo del año, por eso podemos apreciar su canto casi todo el tiempo, ¡qué felicidad! Desafortunadamente aún no se sabe lo suficiente de la reproducción de las aves ecuatorianas, incluso de las especies más comunes en Quito como gorriones, mirlos, tórtolas o colibríes. Por eso me dediqué durante  el 2018 a monitorear nidos del Quinde Herrero (Colibri coruscans) dentro de la ciudad y en los valles. He podido ver de cerca sus huevos, el nacimiento de los pequeños y su crecimiento hasta su fuga, es decir, cuando dejan el nido. He visto lo más adentro de sus nidos y las materiales que usan para hacerlos. No lo hago simplemente por mero gusto, mi meta es compilar datos de muchos nidos para luego escribir un artículo científico y así contribuir al conocimiento de la avifauna ecuatoriana.

Mamá Quinde Herrero en su nido

Aparentemente la hembra de Colibri coruscans es la que se preocupa de la construcción del nido y la crianza de sus pequeños; como los dos sexos son iguales en apariencia no lo puedo decir con completa certeza pero se sabe que en otras especies de colibríes solo la hembra es la encargada de estas dos labores. He observado que el Quinde Herrero usa en la construcción de sus nidos diversos materiales: fibras vegetales y artificiales, flores secas del Cepillo, plumas, pelos y semillas. El nido tiene la forma de una copa no profunda. Nuestro Quinde también es muy versátil en los lugares donde construye su nido: los he visto en tendederos de ropa, tubos de agua caliente, rejas de puertas, motores eléctricos de puertas, pero también en arbustos y árboles de jardines y parques. La madre  pone dos huevos, blancos y elípticos en esa cuna elaborada cuidadosamente. Los huevos solamente miden unos 3 centímetros. Después de catorce días de incubación, en cual la hembra pasa mucho tiempo encima de los huevos, el primer huevo eclosiona. El otro huevo, puesto un día después del primero, eclosiona igual un día más tarde. En algunos casos el polluelo de unos de los huevos nunca nace.

Colibri coruscans de pocos días de nacido

















Cuando nace, el pequeño pichón mide menos de 3 cm y es desnudo como ratoncito, excepto de algunas plumas en su espalda, que luego desaparecen. Sus ojitos están cerrados. Los primeros días se queda quieto en el nido mientras su madre le calienta con su cuerpo, saliendo poco tiempo para buscar comida y alimentarlo. Probablemente le da en ese tiempo bastantes insectos y poco o nada de néctar. Con el paso de los días la madre se ausenta más tiempo y el pichón, ya con sus ojos abiertos, reacciona a su llegada (o cualquier objeto cerca de su pico) con el pico desesperadamente abierto. Esa reacción desaparece luego, igual que la madre que ahora viene a alimentarlo solamente cada hora más o menos. Se supone (basada en otras especies) que en este tiempo le alimenta con menos proteínas y más néctar.
Después de dos semanas, ya muchas de sus plumas han salido. El dorso y el vientre son unas de las últimas partes en cubrirse de plumas. Se puede observar que el polluelo acicala frecuentemente su nuevo traje. Después de tres semanas el pichón ya es todo un jovencito guapo con plumas cafés que brillan verde en la luz. La característica mancha púrpura en la cara empieza a aparecer. 

Sus plumas han crecido mucho, pero la espalda aún está desnuda



El polluelo está listo para su primer vuelo!

















Técnicamente podría volar, pero por lo general se queda unos días más esperando tranquilamente en el nido para prepararse bien para el gran día: su primer vuelo. Pero, la historia no termina aún, ya que el pichón se queda aproximadamente un mes más con su madre. Mientras ella busca alimento, él práctica sus alas en vuelos cortos. Luego también prueba de libar su primera flor y estará listo para ir en búsqueda de un nuevo territorio y colorear nuestros jardines con su presencia.
Tal vez hay millones de estas avecillas, pero cada vez es muy emotivo presenciar como un ser tan pequeño e indefenso crece tan rápido y se convierte en todo un colibrí: con su pico de colibrí, sus plumas y alas de colibrí, y toda confianza de ser colibrí y hacer para lo que nació.

El bebé ya puede volar, pero aún se queda con su madre un mes más

Muchas gracias a Oswaldo Ponce, Héctor Cadena y todas las personas que me han ayudado en el monitoreo de los nidos este año. Si observan un nido de Colibri coruscans pueden comunicarse con Aves Quito. Si ven un nido de otra especie y están interesados en monitorearlo, podemos apoyar durante el proceso. ¡Que 2019 nos traiga mucho más conocimiento sobre las aves quiteñas!



martes, 18 de diciembre de 2018

Poesía y Pasión por las Aves

Hola con todos!

Antes del Conteo Navideño y los feriados, les comparto las últimas participaciones del Gran Concurso de Aves que se realizó en el mes de Octubre. Ya vimos los ensayos de Martha Falconí, Julie Watson y Héctor Cadena. Ahora tengo para ustedes un poema desde Costa Rica (!!) de Rolando Zúñiga, y Samantha Ulloa nos cuenta cómo empezó su amor por las aves. Todos muchas gracias por participar! Y a todos nuestros seguidores les deseo un feliz Navidad y muy bonito Año Nuevo, que sigamos trabajando por las aves en el 2019!

Palabras dentro de las entrañas del páramo ecuatoriano de Pachamama hacia su amigo colibrí “Estrella de Garganta Azul”…. 

“El mundo crece y crece de una manera lenta… 
tan lenta que no vemos los daños que podemos causar; 
cada día somos más y más personas… 
ya no hay campo para tanta inconsciencia...!
si ellos no entienden que deben de crecer en armonía con la naturaleza… 
va a ser,… no solo tu final “Estrella de Garganta Azul”, 
sino el de toda la humanidad…! Ve!!! Vuela…!!! Dale esperanza a la humanidad… 
Emerge en al centro del mundo... llevando este mensaje de paz con el planeta, de paz con uno mismo”. 

Rolando Zúñiga Salazar 
Costa Rica 
2018 octubre



Por qué las aves son mágicas para mí

En esta ocasión hablaré de las aves; esos seres mágicos, espontáneos y especiales para mí.
Cuántas personas no han soñado en volar! Pues yo soy una de ellas. Al observar a las aves volar y seguir su camino, muchas de ellas cruzando fronteras, me contagio de su alegría y admiro su impotencia; desde las aves más pequeñas como los Gorriones hasta el Cóndor Andino, una de las especies voladoras más grandes. 
Mi pasión, gusto por las aves empezó hace casi un año en el conteo Navideño de aves Mindo-Tandayapa. Recorrimos esta zona del bosque nublado; madrugamos para escuchar el sonido de las aves, su forma de comunicación. Fue música para mis oídos. Después avanzamos dentro del bosque para observar Carpinteros, Tucanes, Garzas, el conocido Quetzal, el Motmot, el Red-headed Barbet y una infinidad de colibríes. 
Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Así que continúe en el mundo de las aves. Encontré al grupo Aves Quito y participé en el Global Big Day en la Reserva Antisanilla de la Fundación Jocotoco con Fernanda Salazar como guía del grupo. Observamos nidos del Cóndor Andino en el Peñón del Isco con la ayuda de Wladimir Ushiña, propietario de Tambo Cóndor, un hermoso lugar. Dentro del mismo también observamos al Rayito Brillante y varios colibríes incluyendo el Colibrí Gigante. Después de esto dentro de la Reserva vimos Chuquiraguas, Conejos de Páramo, una familia de Venados de Cola Blanca y lo más impresionante: el Estrellita Ecuatoriana y el Cóndor Andino en pleno vuelo, algo anhelado para mí.
Con respecto a mi ave favorita de Quito, es el Gallo de la Peña: esa es otra de las aves que está en mi lista de verla antes de morir, al igual que el Águila Harpía, y el Cóndor,  pero afortunadamente ya lo vi. 
Esto es todo lo que puedo compartir con respecto a mi experiencia con las aves.

Gracias

Samanta Ulloa 






miércoles, 28 de noviembre de 2018

Enamorado....de las Aves

Buenos días compañeros,
hoy comparto el ensayo de Héctor Cadena para el Concurso de Escritura por el Mes de las Aves, que ganó el segundo puesto junto a Julie Watson. Héctor combinó una historia corta misteriosa con su conocimiento sobre la biología de las aves.

Enamorado....de las aves

En épocas de la colonia, cuando los españoles que llegaron a lo que hoy es Quito, quedaron admirados por la belleza, colorido y diversidad de aves. Una en particular, el Huiracchuro, llamó tanto su atención que lo quisieron tener a su alcance, lo encerraron en jaulas y evidentemente esta ave indómita murió de la pena de no poder surcar más los cielos.
No es justificado el apresar animales, esta mala costumbre innata en nosotros, los animales más peligrosos de la naturaleza. Qué pena dejarnos llevar por la hermosura y querer poseerla; deberíamos solo admirarla y estudiarla, que viene a ser una admiración más minuciosa. Para mí las aves han representado mi pasión y mi profesión. El encuentro con el ave de mi relato, pocos sabrán identificarla, y si bien, no es un espécimen quiteño, bien podría seguir cambiando mi vida.

La observé por vez primera, no precisamente en su medio natural, es decir donde pueden suplir sus principales recursos: comida y refugio. Yo la observé, más bien en un hábitat de leks, el sitio dónde los machos hacen despliegue, mostrando sus habilidades y su buen aspecto físico, para atraer a las hembras y bueno, eso es otro recurso también...

Me inquietó tanto saber sobre su ecología que decidí visitar su hábitat natural, allí estaba con otros especímenes. Si bien tenían el mismo canto que en otras ciudades, se acentuaba más un dialecto particular. Las aves canoras del orden Paseriformes, específicamente el grupo de los oscinos, tienen una siringe muy desarrollada, asociada a muchos músculos y localizada en la tráquea, esto les permite emitir un amplio repertorio de cantos. Además estas aves son muy vivaces, incorporan melodías nuevas y así mismo tienen dialectos o tonalidades que cambian por región.

Ya de regreso a mi cotidianidad, admiré las fotos de este hermoso ejemplar, incluso en ellas se notaba la sutileza de su plumaje, muy bien protegido con un especial aceite. Las aves tienen una glándula especial en la base de su cola, denominada uropigial, esta les provee aceite para cuidar sus plumas. Las aves pasan largo tiempo preocupándose de su plumaje, acicalándose, untando aceite y reacomodando plumas. Claro mi espécimen no requería mayor atención, ya se despertaba hermosa.

Ya no es lo mismo pajarear sin ver a ese espécimen en particular, espero volver a verla. Se convirtió en mi ave predilecta, quiero saber más de su etología, es decir comportamiento, de su biología, es decir su origen y sus proceso vitales, sobre su fisiología, para entender como es su funcionamiento orgánico y porqué no más de su anatomía… 

HC

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Segundo Ensayo Mes de las Aves: 21 cóndores gracias a un ratoncito muerto

Buenos días!

Hoy les comparto el ensayo de Julie Watson que ganó el segundo lugar compartido del Gran Concurso de Escritura por el mes de las aves. Disfruten de este maravilloso encuentro.


21 cóndores gracias a un ratoncito muerto

Como es costumbre todas las navidades en mi casa, llegó mi mama de Inglaterra con sus maletas llenitas de chocolates, a visitar sus nietos y familia EcuaBrit.
Es una señora de casi 80 años, una dama bonita, rosa inglesa, alta y recta quien a veces la gente piensa que es mi hermana en vez de mi mamá.
Como se queda 1 mes siempre busco algo interesante para hacer juntos, usando Ecuador y sus bellezas como nuestra fuente de recursos de entretenimiento.
‘Quieres ir a un volcán con nieve?’ la pregunté una mañana. ‘Hmmm, si tú quieres, está bien’, respondió, como siempre, nunca quiere ser la persona que toma la decisión.
‘Ok, ponte la ropa mas caliente que tienes y si tenemos suerte podemos ver un cóndor’, le dije.
Pusimos la ropa abrigada y subimos a mi auto, con mi hijo Timmy, 2 pares de binoculares, bufandas, guantes y una cámara.
Vale mencionar que mi auto en este entonces apestaba a carne podrida, la cual estaba lentamente y sutilmente cambiando su olor de carne fresca podrida, carne muy podrida, carne casi seca podrida a carne seca podrida emitiendo un olor dulce mezclado con podrido. En este día estuvimos en la etapa de ‘carne podrida ya casi secándose con un toque de dulce.’
‘Perdón el olorcito,’ le explique a mi mamá, ‘parece que algún animalito decidió vivir y morir en la maquina de mi auto.’
Tan fuerte que fue el aroma que nos tocó ir todo el viaje con las ventanas abiertas, subiendo al Antisana con sus vientos helados, nosotros temblando del frio dentro del auto.
Paré en una parte de la montaña en la cual se forma un enorme cañón muy alto, dos paredes de roca a los lados donde dicen que anidan los cóndores y salimos del auto, aliviados de escapar del olor por un momento.
De pronto apareció flotando en el horizonte un enorme pájaro con alas rectas y sus dedos abiertos al final de las alas. Cogí los binoculares y vi el collar blanco.
‘¡Cóndor!’ grité y pasé los binoculares a mi mamá.
De pronto aparecieron 3 cóndores más en el horizonte y volaban hacia nosotros hasta que estuvieron sobre nuestras cabezas, volando en círculo. Vinieron mas, y mas hasta que contamos 21 cóndores ese día.
Regresamos a Quito muy felices, brillando las caras del frío y la emoción de haber visto 21 cóndores, creo que gracias a un ratoncito muerto en la maquina del auto que con su olor como imán llegaron estos hermosos cóndores… .


viernes, 16 de noviembre de 2018

Rutas Conteo Navideño de Aves Urbano Quito

Ruta 1 
Rumiloma
Red Crested Cotinga - Ampelion rubrocristatus
Foto: Edison Ocaña

La quebrada de Rumiloma está ubicada en la cordillera occidental del volcán Pichincha al norte de la ciudad, a 2.936 msnm, recibe agua de los páramos del Pichincha y mantiene uno de los bosques con flora nativa mejor conservados, el bosque es protegido por la EPMAPS por tener una fuente importante de agua. Esta ruta cruza por la Hacienda Rumiloma en donde es posible encontrar alrededor de 40 especies de aves.

Ruta 2
Jardín Botánico y Parque Rumipamba
Swainson´s Thrush, - Catharus ustulatus
Foto: Sandy Espinoza F

El JBQ está a 2.770 msnm, es un lugar que se enfoca en proteger, conservar, cultivar y exhibir la diversa flora nativa del Ecuador. Los distintos ambientes temáticos albergan 500 especies de plantas, esta gran variedad a atraído a diversas especies de aves residentes y migratorias convirtiéndose en un hot spot dentro de la ciudad, es posible observar alrededor de 30 especies.

El Parque Rumipamba, a 2.885 msnm, es un verdadero patrimonio arqueológico y natural que guarda restos de la cultura ancestral Quitus, forma parte de la quebrada Rumipamba que comienza en la peña Cóndor Wachana (nido de cóndores), conserva gran parte de bosque nativo andino en el que es posible observar alrededor de 20 especies de aves.

Ruta 3
Parque Guápulo y Sendero Ecológico La Vicentina
Black Phoebe - Sayornis nigricans
Foto: Daniel Arias

El Parque Guápulo está ubicado al nororiente de la ciudad a 2600 msnm, sus 19 ha de bosque nativo y cercanía a la quebrada del Manchángara así como al valle de Cumbayá hacen de este sitio un lugar particular en la que la biodiversidad aviar es abundante. En este lugar se pueden observar alrededor de 30 especies de aves.

El Sendero Ecológico La Vicentina se encuentra en el centro- sur de la ciudad en una ladera junto al río Machángara. La creación de este sendero es una iniciativa comunitaria de los vecinos del sector de la Vicentina en la que han realizado mingas para la reforestación del sitio con plantas nativas, se ha adaptado un espacio para huerto y colocado comederos para aves con el fin de transformar las casi 14 ha en un bosque protegido en el que es posible observar alrededor de 20 especies.

Ruta 4
Parque Metropolitano Chilibulo
Tawny Antpitta - Grallaria quitensis
Foto: Sandy Espinoza F

El Parque Chilibulo se ubica al sur de la ciudad a 3.200 msnm y tiene un área de 320 ha que han sido reforestadas con plantas nativas, convirtiéndose en un bosque protector y un excelente mirador de Quito. Este sitio tiene senderos ecológicos que se conectan con la parroquia rurral de Lloa, Cruz Loma y el Atacazo. En este parque es posible observar 40 especies de aves.

Ruta 5
Cerro Ilaló
Black chested Buzzard Eagle - Geranoaetus melanoleucus
Foto: Sandy Espinoza F


El Cerro Ilaló ubicado al suroriente de la ciudad en la cuenca del río San Pedro a 3.188 msnm posee en su mayoría vegetación arbustiva seca, combinado con pastos, vegetación arbustiva húmeda, bosques plantados-latifoliados, vegetación herbácea seca y cultivos en general. Este espacio natural con más de 8 mil ha se integrará al Sistema Metropolitano de Áreas Protegidas, creando un corredor protegido en el área del Ilaló-Lumbisí. En sus quebradas es posible observar alrededor de 50 especies de aves.

Ruta 6
Parque Algarrobos, Reservorio de Cumbayá y Cañon del Chiche

Great horned Owl - Bubo virginianus
Foto: Javier Zurita 

El Parque Algarrobos está ubicado en el valle de Tumbaco a 2.300 msnm, junto al río San Pedro, sus 4 hectáreas albergan un remanente del bosque seco interandino propio de la Hoya de Guayllabamba, en su mayor parte está cubierto de árboles de Algarrobos y se pueden observar alrededor de 30 especies de aves.

El Reservorio de Cumbayá ha sido rehabilitado y mejorado sus espacios verdes convirtiéndolo en un parque en el que se habilitaron senderos ecológicos, al tener un reservorio de agua se ha convertido en un sitio de paso de varias especies de aves migratorias, en este sitio es posible observar alrededor de 20 especies de aves.

El Cañon del Chiche está ubicado al noroeste de la ciudad a 2.200 msnm cubierto en su mayoría de Matorral andino seco, está siendo considerado para ser incluido como bosque protegido dentro del Sistema de Áreas Protegidas Metropolitanas, en este sitio es posible observar alrededor de
30 especies de aves.

Ruta 7
Zoológico de Quito
Croaking Ground Dove - Columbina cruziana)
Foto: Sandy Espinoza F

El Zoo de Quito se encuentra ubicado a 2.200 msnm en el valle de Guayllabamba al norte de la ciudad, alberga la colección más grande de fauna nativa y realiza un importante trabajo en educación ambiental. Sus 7 ha están cubiertas de Bosque Seco Interandino, ecosistema que tiene una biodiversidad muy particular. Se han habilitado dos senderos naturales, uno de bosque seco y otro de bosque nublado en los que se pueden observar alrededor de 30 especies de aves.

Ruta 8
Parque Metropolitano La Armenia y Cañon del río San Pedro
Orange breasted Falcon - Falco deiroleucus
Foto: Adela Espinosa 

El Parque La Armenia se encuentra ubicado en el Valle de los Chillos a 2.530 msnm, tiene una extención de 48 ha en que se encuentran cuatro senderos así como áreas recreativas. En su interior está  uno de los viveros municipales en el que se pueden encontrar algunas especies de árboles nativos, y se pueden observar alrededor de 20 especies de aves.

El Cañon del Río San Pedro se encuentra ubicado en el sector de La Armenia cubierto por flora endémica del callejón interandino y bosques siempre verdes, en este sitio es posible observar alrededor de 40 especies de aves.

Ruta 9
Paseo Santa Clara (Sangolquí)
Saffron Finch - Sicalis flaveola
Foto: Antonio Paez

El Parque Santa Clara se encuentra ubicado en el cantón Rumiñahui, en Sangolquí a 2.500 msnm, su recorrido de 2,5 km que comienza en el momumento el Choclo y termina en el San Luis Shopping sigue el cauce del río Santa Clara en el que se encuentra bosque nativo de la serranía por sus características ha sido declarado Área de Protección Paisajistica Nacional. A lo largo de este lugar se podrán observar alrededor de 30 especies de aves.

Ruta 10
La Chorrera
Sapphire vented Puflfeg - Eriocnemis luciani
Foto: Sandy Espinoza F


La Chorrera está ubicada en el centro-occidente la ciudad a 4.000 msnm, entre los barrios Toctiuco y Cruz Loma. Lleva su nombre por una pequeña vertiente de agua, que cae del Guagua Pichincha, desde este sitio se tiene una vista espectacular de la ciudad convirtiéndolo en un mirador natural en el que aún se conserva vegetación nativa, durante el recorrido es posible observar alrededor de 40 especies de aves.

Ruta 11
Parques Metropolitanos Las Cuadras y del Sur

Yellow breasted Brush Finch - Atlapetes latinuchus
Foto: José María Loaiza

El Parque MetroSur se encuentra al sur de la ciudad a 2700 msnm, cuenta con más de 750 ha y es considerado el más grande de Quito, es un sitio histórico ya que aquí cruza el Camino del Inca, está cubierto por árboles de eucaliptos y flora nativa, en el que se pueden observar alrededor de 30 especies de aves.

El Parque Las Cuadras está ubicado en el sur de la ciudad en el sector de Quitumbe, con una extensión de 24 ha es considerado un parque ecológico - recreativo cuenta con especies de árboles nativos y en su interior funciona el vivero “Las Cuadras”, tiene un sendero ecológico dedicado a las ranas de Quito. En este sitio se pueden observar alrededor de 30 especies de aves


Ruta 12
Teleférico
Plumbeous Sierra Finch - Phrygilus unicolor
Foto: Sandy Espinoza F


En el año 2010 se declara Patrimonio Natural, Histórico y Paisajistico del Distrito Metropolitano de Quito al área comprendida entre las estribaciones orientales de los volcanes Pichincha y Atacazo, el Teleférico forma parte de esta Área Natural Protegida, ubicado al norte de la ciudad en el volcán Pichincha a 4100 msnm en donde predomina la flora nativa del páramo andino, es el sitio más alto del conteo dónde se pueden observar alrededor de 30 especies de aves.

Ruta 13
Parque Metropolitano Guanguiltagua
Crimson mantled Woodpecker - Piculus rivolii
Foto: Paúl Galeas

El Parque Guanguiltagua ubicado en el centro norte de la ciudad entre los 2.988 msnm es considerado el pulmón de Quito, sus 557 ha de bosque de eucalipto y plantas nativas albergan alrededor de 20 especies de aves que pueden ser observadas entre sus 12 senderos principales los cuales llevan el nombre de las aves más representativas del sitio.


Ruta 14
Parque Metropolitano Itchimbia y Quebrada del Machángara
Tufted tit Tyrant - Anairetes parulus
Foto: Sandy Espinoza F


El Parque Itchimbía se encuentra en el límite oriental del Centro Histórico a 2.910 msnm, con una extensión de 54 ha, es un lugar histórico conocido como “la botica de Quito” por las hierbas medicinales que crecen ahí, está cubierto por Bosque Seco Montano Bajo y es el único parque urbano que cuenta con un humedal. En este sitio se podrán observar alrededor de 30 especies de aves.

En el año 2012 se reconoce a las  quebradas de Quito como parte de su patrimonio natural, estableciendo como prioritario su cuidado, rehabilitación y mantenimiento por su importancia ambiental y cultural dentro de la ciudad. La Quebrada del Machángara está a 2470 msnm y es una de las más representativas de la ciudad, a lo largo de sus 22 km se ha habilitado el Parque Lineal del Río Machángara en el que se ha recuperado su cobertura vegetal nativa y se han creado senderos ecológicos.





lunes, 5 de noviembre de 2018

Concurso de Escritura de Aves


Las aves inspiran a los seres humanos por su tan sola presencia en nuestra acera, parque , jardín , escuela, lugar de trabajo, o en nuestros bosques exhuberantes....Inspírense.. 

Tenemos el agrado de anunciar a la ganadora del concurso de escritura!!!
Felicitaciones a Marta Falconí por ganar el primer puesto! 

Ganó por su estilo poético y su capacidad de transmitir su amor y pasión por las aves. 

Y aquí les compartimos sus sentimiento plasmados en su ensayo: 

¿POR QUÉ AMO A LAS AVES?

Amanece ya. El sol pinta al cielo y a la casa paterna de bellos colores y matices.
Me remonto al pasado; en el ayer lejano de la infancia. Mis ojos perezosos se abren y cierran. Los párpados aún pesados intentan vencer el sueño que no quiere irse. Y escucho los pasos presurosos de mi madre, camino a la cocina, sus amorosas manos, encienden el fogón y preparan el alimento para su amada familia. Esas cálidas manos, cuya caricia; con nada es comparable, afanosas también, pusieron las semillas en la fértil tierra que mi padre compró. En ella construyeron un hermoso “Chalet” que cobijó los sueños y albergó nuestros juegos y risas infantiles.

Allí brotó la vida, por doquier: flores, frutos, aromas y colores fueron un imán para las aves. Trinos y cantos, en celestial sinfonía, acompañaron nuestra niñez y juventud. El arco iris, seguro envidiaba a nuestro jardín y huerto..

Llegó el tiempo de estudiantes. Cada mañana, despertábamos con el trino de los pájaros y el canto de los gallos, ¡Qué manera tan dulce de empezar la jornada ¡

Los inviernos y veranos se sucedían con precisión de reloj suizo. En invierno, nuestro huerto, las siete colinas de mi pequeña ciudad y todos los campos aledaños, se pintaban de verde. Parecía que al pintor celestial le fascinaba el color de la Esperanza… Él mandaba también, baños de lluvia que, cantarina y prístina, lavaba el polvo del tejado, bajo cuyos aleros anidaban hermosas golondrinas. De musgo eran sus nidos… Ante nuestros curiosos y sorprendidos ojos, veíamos brotar tallos y hojas. Y cada día, el milagro: las hojas robaban la energía al sol y en miel la convertían, que dentro de flores y frutos se guardaba. Ávidos los niños y los pájaros, en reñida competencia, queríamos probarla. Trepados en los árboles, lográbamos alcanzar a esa roja manzana, esa jugosa claudia, los dulces y negros capulíes, duraznos, chamburos, peras y más frutas que, a nuestros ojos y bocas se ofrecían, y, a veces, sólo sobras, las aves nos dejaban, qué gran desilusión…

Hurgando entre las ramas, encontrábamos nidos. ¡Qué cunas tan preciosas, perfectas y mullidas, tapizadas de plumas! Sólo aquellos alados Arquitectos, sin título y sin manos pudieron construirlos ¡Ahí, los pájaros ponían sus huevos pequeñitos, de variadas formas, tamaños y colores y amorosamente calentados se convertían en polluelos! Sus picos siempre abiertos, eran llenados, con variados manjares. Días más tarde, su madre los enseñaba a volar de rama en rama…

Al llegar el verano, un cielo azul nos cobijaba con cálida ternura. El viento mecía los dorados trigales y, nosotros, subidos en las ramas más altas de los árboles, cerrando bien los ojos, imaginábamos volar…

De pronto, en bullicioso vuelo, llegaban bandadas de loros a robar grano en las chacras. Ni los gritos destemplados de los campesinos, ni los tétricos espantapájaros de tela o de papel, lograban ahuyentarlos; saciada ya su hambre, en ordenado vuelo, emprendían, más tarde, su regreso a las cálidas tierras del subtrópico.


Huiracchuros, gorriones, colibríes, chirotes, mirlos, petirrojos, eran asiduos visitantes de nuestra casa. Los grandes y abiertos ventanales cruzaron muchas veces. La sala, fue escenario de la función de” Circo Alado” más hermosa que se pudiera ver. Mi Padre con firmeza nos decía:” Ellos son libres, no intenten atraparles, agradezcan en silencio y dejen que ellas solas encuentren la salida…”

Volando muy alto, sobre una cercana quebrada, cual Drones palpitantes, los Guarros, escudriñaban a sus presas y en certero descenso las atrapaban para saciar su hambre.

Por eso y mucho más, amo a las aves, compañeras de siempre, sus trinos primorosos deleitan mis oídos, sus fulgurantes alas llenan mis ojos de luz y de colores. Su vuelo me invita a ser libre y volar…

Hoy en el otoño de mi vida, volví a acercarme a ellas, ya sin prisa, con el tiempo a mi favor y con la satisfacción del deber cumplido. Las Aves me dan Paz, Alegría y Esperanza y, por si fuera poco, gracias a ellas encontré a este maravilloso grupo de amigos “Pajareros”.


Martha Falconí V.


Quito, 24 de octubre de 2018.

lunes, 29 de octubre de 2018

Aves viajando por el mundo - Campaña SOS Aves y Ventanas


¿Por qué migran las aves?
¡Estamos en la época de las aves migratorias! Muchísimas aves se desplazan de un lado a otro durante estos meses. Pero no solamente las aves migran. La migración es un proceso que ha influido en casi todos los grupos de animales, desde el ser humano hasta ciertos invertebrados. Las migraciones pueden ser desde altitudinales (de costa a sierra por ejemplo) hasta intercontinentales. El Gaviotín ártico (Sterna paridisaea) es el ave que vuela más que ninguna otra: 90.000 km entre el ártico y Antártica.
Pero ¿por qué emprenden un viaje tan largo, cansado y peligroso? Exigencias en la reproducción, crianza, búsqueda de alimento o mejores condiciones climáticas, han dado como resultado la adaptación de algunas aves para realizar migraciones extensas y extremas.
En Ecuador, en los meses de octubre a abril, recibimos aves (migrantes boreales) de América del norte, de donde escapan del frío invierno y la escasez de alimentos. Algunos se quedan aquí durante el invierno boreal y otros usan nuestro país para descansar, antes de seguir su viaje hacia otras partes de Sudamérica. De hecho, a estas últimas las recibimos dos veces: una vez cuando viajan hacia el sur y otra vez cuando están de regreso a sus áreas de reproducción en el norte. En los meses de mayo a septiembre aves del sur de Sudamérica (migrantes australes) también nos visitan, aunque en menor cantidad.

¿Cuáles aves nos visitan?
Desde medio octubre, varias aves migratorias, como las Reinitas, alegran nuestras pajareadas en Quito. Un muy buen lugar para observarlas es el Jardín Botánico, un oasis dentro de la selva de cemento. En la salida de hoy al Jardín Botánico pudimos observar dos especies de reinitas migratorias (Setophaga fusca y Geothlypis philadelphia) y un hermoso macho de la Rocoto (Piranga rubra).


Black-burnian Warbler (Setophaga fusca)
en el Jardín Botánico Quito
Foto: Julie Watson
Rocoto macho (Piranga rubra)
en el Jardín Botánico
Foto: Julie Watson

En la costa, aves como chorlitos y playeros (Calidris) visitan por ejemplo las piscinas de Ecuasal en Salinas, Santa Elena, donde encuentran comida en la forma de pequeños crustáceos llamados Artemia. Gaviotines y gaviotas, a veces solos, a veces en grupos, se puede observar como pequeñas manchas volando en el horizonte desde la punta de La Chocolatera, viajando hacia el sur. Daniel Arias y yo tuvimos la oportunidad de ver la migración costera en vivo desde La Chocolatera, junto a Ben Haasse, pajarero de mucha experiencia. Ben además tiene el Museo de Ballenas en Salinas, ¡un lugar muy chévere e interesante!
Gaviotines reales (Thalasseus maximus),
aves migratorias boreales, en la costa ecuatoriana

Los peligros en el camino
Las aves migratorias enfrentan muchos peligros en su viaje, como el cansancio y los depredadores. En las piscinas de Ecuasal por ejemplo, encontramos algunas aves muertas y heridas. Actualmente su odisea es más difícil, ya que muchos de sus ´paraderos´ (lugares donde antes descansaban y se alimentaban) han cambiado o desaparecido.
En las ciudades, las luces nocturnas confunden a nuestros pequeños viajeros, mientras que los gatos, depredadores introducidos feroces, cazan a billones de aves cada año. ¡Es mejor mantener nuestros felinos dentro de la casa! Otro peligro son las ventanas de nuestras casas y oficinas. Los ventanales representan una amenaza para aves tanto migratorias como residentes, porque estas no pueden advertir la presencia de cristales y vidrios debido a su transparencia y pueden colisionar provocando lesiones que van desde leves hasta su muerte.

Campaña SOS Aves y Ventanas



¿Cómo puedes ayudar cuando ves un ave accidentarse contra vidrio? En caso de encontrar un ave colisionada, se recomienda observarla por unos minutos y determinar si está viva (si respira, se mueve), si está consciente, si está herida (presencia de sangre o heridas evidentes) o está en shock (está viva, pero no responde a estímulos). En caso de que el ave esté viva y aturdida, se recomienda mantenerla en un lugar oscuro, cálido, y tranquilo, como una caja agujereada previamente, durante unos 30 minutos. Luego colocar la caja en un lugar abierto para que el ave vuele voluntariamente, nunca debemos forzarle a volar. Tampoco se debe intentar dar agua a un ave aturdida. 
Si por el contrario el ave se encuentra herida, o incluso muerta, se recomienda llamar a la Dirección Provincial de Pichincha, teléfono 3816230 o la UPMA de Pichincha, teléfono 2349752, brindando la mayor información sobre el caso, notificando si el ave está herida,  o muerta, y la ubicación exacta del evento. También puedes llevar el ave herida al Instituto Tueri de la Universidad San Francisco en Cumbayá, que son especialistas en fauna silvestre. El número de emergencias (24/7) es 0984255098 (Veterinaria Carolina Sáenz). Estamos trabajando para hacer un mini protocolo para este tipo de casos, junto con varias instituciones públicas y privadas. Pronto les contamos más!
Ayudemos a nuestras aves colocando superficies que hagan más visibles los vidrios de las ventanas para evitar que choquen. ¡Podemos colocar ramas, pintar las ventanas o hasta decorarlas con plumas!